miércoles, 21 de octubre de 2009

Excusas


"Las circunstancias durante los años de mi administración fueron siempre extraordinarias, y no es justo que durante ellas se me juzgue como en tiempos tranquilos y serenos". Juan Manuel de Rosas, desde el exilio en el Reino Unido.

En nuestra historia, antigua y contemporánea, encontramos miles de ejemplos similares: las situaciones (supuestamente) peculiares de un momento histórico implican que sean justificados ciertos actos que, de otra manera, serían absolutamente objetables.

El Segundo Kirchnerismo no es ajeno a esta argumentación: se aplica así con frecuencia un casi corolario de la frase de Rosas, en el que el fin último justifica los medios empleados para su obtención. No importa tanto el cómo, sino el qué. El resultado ante todo.

Y quizás más grave, en el saber popular se considera "débil" a aquel político que se detiene a analizar las formas, antes que en los resultados.

El Kirchnerismo aplica incesantemente esta lógica. "La madre de todas las batallas" sirva como ejemplo.

Pd. En la foto, casa de Rosas en Southampton (Reino Unido).

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