viernes, 11 de mayo de 2012
Rehénes del Kirchnerismo: Relato de un secuestro económico
En el año 2005, junto a un amigo del primario, abandonamos el rat-race profesional, y nos aventuramos al mundo emprendedor. Eran épocas de buenas noticias en Clarín, y la génesis del boom del consumo del Kirchnerismo.
La naturaleza del negocio se basaba en aunar diseño alemán con costos de fabricación del sudeste asiático. En este caso, aplicado a muebles para exteriores.
La aventura creció en ingresos fuertemente, casi a la par de la tasa de aumento de la publicidad oficial, y un poco por debajo de la tasa de enriquecimiento del matrimonio presidencial.
Llegamos a emplear a más de 30 ciudadanos de nuestro país. Veinte familias que dependían de nuestra capacidad de gestionar el negocio para obtener sus ingresos con los cuáles compraban alimentos y brindaban educación a sus hijos. as. Tamaña responsabilidad sólo era asimilable por la satisfacción de poder ayudarlos a crecer, profesional y económicamente. Nuestra PyMe llegó incluso a financiar la compra del primer automóvil de dos nuestros empleados, siendo en ambos casos, el primer 0Km de sus vidas.
El futuro parecía promisorio. En 2007, el Oficialismo obtuvo un resonante triunfo con la esposa del entonces presidente Kirchner como candidata al sillón de Rivadavia. Creímos, ingenuos, en la promesa de mayor calidad institucional. Un Kirchnerismo más prolijo, nos dijeron. Un Kirchnerismo más prolijo, compramos.
La llegada de la esposa a la presidencia, empero, no resultó en políticas como las que esperábamos. Mucho cambio, y en poco tiempo. Súbitamente, el hasta entonces socio y aliado pasó a ser el enemigo público número uno. Clarín y Kirchner entablaban, por primera vez desde 2003, una batalla abierta y explícita. Tras años de buenas noticias, pagadas con renovación de licencias y cenas de popes en Olivos, el Kirchnerismo comenzaba a gastar recursos en pos de asfixiar al principal multimedios del país que ayudaron a consolidar.
En la búsqueda por mantener viva la llama del consumismo, el Kirchnerismo prosiguió manteniendo su torpe y indiscriminada política de subsidios. La disputa con el campo también volvió susceptibles a los consumidores. En pocos meses, la fuga de capitales y la presión sobre el dólar se inflamaron.
Y con ellos, la hasta entonces medida inflación comenzó a impactar en la ahora más frágil economía. Patra peor, la inflación no se combatía, sino que se la ocultaba con prácticas propias épocas más oscuras de nuestra historia reciente.
Los plazos de pago necesariamente se estiraron, y los planes de compra de nuestros principales clientes se postergaban. “Congelamos toda nueva decisión de compra, hasta que veamos mejor panorama económico”, lacónicamente nos decían.
El primer golpe mortal se materializó con la prescripción de las licencias automáticas de importaciones. De un día a otro, nuestro programa de abastecimiento de productos se veía letalmente afectado. En vano nos reunimos con funcionarios de quinta categoría de la Secretaría de Comercio. No había caso, nuestros productos de Malasia no iban a poder fluir libremente hasta nuestros depósitos.
La alternativa de desarrollar un proveedor local se vio rápidamente imposibilitada, al no contar con recursos necesarios para adquirir bienes de capital. Desesperados, contactamos un productor de la zona de Villa Adelina, de quien se decía podría tener la capacidad de replicar nuestros productos. Pero el esfuerzo resultó fútil. El enorme empeño y buena voluntad eran opacados por la deficiente calidad de la materia prima disponible.
En 2010, nuestro esfuerzo emprendedor sucumbió. Y con el, la fuente de trabajo de esas 30 familias que habían decidido acompañarnos en nuestra aventura. Aún recordamos con dolor las reuniones con nuestros vendedores, en las que les íbamos explicando la situación financiera de la empresa. Durante el segundo Kirchnerismo, sencillamente no podíamos conciliar ganancias. Y para beneficencia, había cientos de métodos mucho más efectivos.
Nuestro socio intentó volver rápidamente al mundo de al relación de dependencia. Era una forma de escaparle al riesgo empresario, nos decía. “No hay incentivos, y mucho menos parece haber deseos de fomentar, desde el oficialismo imperante, un espíritu emprendedor en la país”, sentenció alguna vez.
Aún sin vernos con asiduidad, nuestras vidas continúan actualmente vinculadas, como siempre sucede en aquellas amistades forjadas en las primeras etapas escolares. Rehenes de una nueva versión de corralitos estatales, proseguimos con nuestras vidas intentando buscar la manera de proteger ahorros familiares, e intentar asegurar así, el futuro de nuestros hijos.
Sin posibilidad de préstamos hipotecarios, y con la creciente imposibilidad de adquirir moneda extranjera, ante el explícito desinterés del Banco Central de proteger la capacidad de compra de la moneda nacional, nuestras vidas se debaten entre diferentes opciones de subsistencia.
Las señales que podrían generar confianza en los consumidores brillan por su ausencia. Por el contrario, con cada semana que pasa, el Kirchnerismo parece ensañarse en continuar avanzando sobre nuestras libertades.
Y sin posibilidad de pagar rescate, parece.
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Economía K
miércoles, 2 de mayo de 2012
Tribuneros
Hay quienes definen a un jugador tribunero como aquel que "está más pendiente de agradar a la tribuna, que de serle efectivo al equipo".
Claro que este comportamiento es también observable en otros ámbito.
Agitar el sentimiento nacionalista con Malvinas o YPF sirvan como primer ejemplo. La "tribuna" aplaude a rabiar estas jugadas, aun cuando las formas y el momento en que estas acciones se llevan a cabo terminan por condenarlas a una irremediable futilidad.
No hay dudas, la "tribuna" celebrara la jugada. Pero es dudable la efectividad que estas posturas puedan tener en torcer la actitud de Londres. Mas bien todo lo contrario, seguramente.
Las tribunas de fútbol suelen aplaudir a aquel jugador expulsado por agredir a un rival, aun cuando con esa acción, el equipo al que alientan haya terminado con un jugador menos dentro de la cancha.
En política, las actitudes tribuneras están a la orden del día. Desde el Oficialismo, pero también desde la irracional Oposición. El apoyo "a medias" a la expropiacion de YPF por parte de los senadores y diputados del FAP y de la UCR, es una muestra clara de ello.
El Kirchnerismo agita convenientemente esas fibras nacionalistas. Y la triste oposicion, también preocupada por agradar a la tribuna, termina confundiendo las formas con el fondo.....
Pd. Casi casualmente recordamos que ayer este (ahora semi-abandonado) espacio cumplió 3 años...
miércoles, 21 de marzo de 2012
El Relato rodea tambien a Campora

El "Chino" Navarro acaba de sostener en TN que "los de La Campora son hijos de la rebeldia". Y lo dijo sin ponerse colorado.
En momentos en que los "chicos" de La Campora estan siendo sujeto de varios cuestionamientos, desde sectores afines del Kirchnerismo insisten en defender a estos "jovenes que se re-encontraron con la politica".
En su propio sitio web, sostienen que "cada vez que se le pega desde los medios ultraantikirchneristas a La Cámpora, en realidad, el tiro es por elevación a Cristina", dando a entender que ellos mismos se consideran la eventual continuidad del Kirchnerismo.
La mera eleccion del apellido del Tio como nombre para su agrupacion ya demuestra cuales son las hipoteticas cualidades que se valoran entre las huestes de la nueva generacion de "revolucionarios". Campora es sinonimo de lealtad. Lejos de ser un revolucionario, fue su ciega y muda lealtad la virtud que siempre se le destaco al oriundo de San Andres de Giles. No posee otro atributo mas importante que ese: su sumisa lealtad.
Siempre cuidadosamente elegantes, Recalde Jr. y el marxista Kicillof (dicho esto sin animos peyorativos, claro), no parecen siquiera a simple vista, revolucionarios. Ni Korda podria transformar en revolucionarios a estos cahorros Kirchneristas que se visten como yuppies de Wall Street.
Pero mas alla de su puntillosa preocupacion por su apariencia estetica, tampoco son muy nacionalistas con sus finanzas personales: nadie podria tildar de nac&pop la inversion en Uruguay del vice-ministro de Economia...
El Relato por un lado, la realidad por otro.
Sea como fuere, la agrupacion que reune a los autodeclarados herederos del Kirchnerismo carga con el karma de haber tomado su nombre de quien tuviera al brujo Lopez Rega como su Ministro de Bienestar Social, hecho que seguramente elijan ignorar.
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domingo, 26 de febrero de 2012
Volver y decir basta
Una semana absolutamente desconectados de la sociedad, esta vez por estar escalando en el Cordon del Plata en Mendoza, implica casi siempre una dura confrontacion con la realidad de la Argentina Kirchnerista.
Leemos estupefactos sobre la tragedia de Once, y brota el estupor cuando nos enteramos que CK se ha recluido en silencio en Santa Cruz, mientras al vice Boudou se lo observa sonriente en el TC de Mar de Ajo, asistiendo a un nuevo despilfarro nacional "para todos".
Pero somos tambien nosotros responsables de todo esto. Directa o indirectamente, toleramos esta situacion, al no actuar al respecto. Al no decir basta. Al permitir desmanejos de un gobierno que hace, literalmente, lo que quiere y (por sobre todo), como quiere.
Aqui, desde "Nos Vemos", nos animamos a empezar a actuar. Timida, pero decididamente. Y decimos: el limite lo ponemos nosotros, los ciudadanos argentinos.
Como dijimos, volvimos hoy de Mendoza, hace apenas 2 horas. Tras el aterrizaje en el Aeroparque Metropolitano, esperamos pacientes en la eterna fila de taxis. Camara en mano, tal como habiamos estado toda la semana en la provincia cuyana, registramos estos 20 segundos en los que se observa, clara y cabalmente, como se cobra "peaje" en la mencionada parada de taxis. Esto sucedio hoy, domingo 26 de febrero, a las 11:49.
Es poco. Lo sabemos. Pero al menos se expone y deja en evidencia una situacion delictiva. Sirva como mero y simple ejemplo.
Digamos basta.
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Leemos estupefactos sobre la tragedia de Once, y brota el estupor cuando nos enteramos que CK se ha recluido en silencio en Santa Cruz, mientras al vice Boudou se lo observa sonriente en el TC de Mar de Ajo, asistiendo a un nuevo despilfarro nacional "para todos".
Pero somos tambien nosotros responsables de todo esto. Directa o indirectamente, toleramos esta situacion, al no actuar al respecto. Al no decir basta. Al permitir desmanejos de un gobierno que hace, literalmente, lo que quiere y (por sobre todo), como quiere.
Aqui, desde "Nos Vemos", nos animamos a empezar a actuar. Timida, pero decididamente. Y decimos: el limite lo ponemos nosotros, los ciudadanos argentinos.
Como dijimos, volvimos hoy de Mendoza, hace apenas 2 horas. Tras el aterrizaje en el Aeroparque Metropolitano, esperamos pacientes en la eterna fila de taxis. Camara en mano, tal como habiamos estado toda la semana en la provincia cuyana, registramos estos 20 segundos en los que se observa, clara y cabalmente, como se cobra "peaje" en la mencionada parada de taxis. Esto sucedio hoy, domingo 26 de febrero, a las 11:49.
Es poco. Lo sabemos. Pero al menos se expone y deja en evidencia una situacion delictiva. Sirva como mero y simple ejemplo.
Digamos basta.
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Corrupción
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Con las leyes, un Perro

En su columna de Página 12 de hoy, Horacio Verbitsky hace su descargo por las críticas recibidas tras su exabrupto sobre Cobos y la jura del nuevo mandato que asegurará 12 años de gobierno Kirchnerista.
Tildando de “humorada” su soez insulto, el Canino responde atacando a cada uno de quiénes osaron criticar sus insolentes palabras. Sucede que el Gozque, fiel a su naturaleza, ladra mucho. Pero como tal, es también pequeño.
El Sabueso confunde, o malinterpreta, la letra de nuestra Constitución Nacional. Este hecho no debería sorprendernos, atento al sus pecados juveniles cuando Cachorro.
Escribe el Can:
“Lástima que mi querido amigo Gil Lavedra, que tiene su Ravignani bien leído y que fue coautor de la reforma de 1994, no se haya acordado de la cultura cívica cuando el vicepresidente tergiversó el privilegio de desempatar a favor del Poder Ejecutivo que integra y en una situación crucial votó en contra, sin animarse siquiera a decirlo con claridad. Me hubiera gustado escucharle alguna opinión sobre la constitucionalidad de ese voto, no emitido por un legislador que responde a sus convicciones, sino por el representante del Ejecutivo en el Congreso”.
Antes de explicar que durante aquella votación por la 125 Cobos no actuó como representante del Poder Ejecutivo, no podemos dejar de notar la evolución del Faldero, actualmente sí preocupado por la constitucionalidad de algunos actos. Es un avance, y como tal, se celebra. El recurso de la marginalidad ha quedado, pues, apenas como un recuerdo de su imberbe juventud.
Tildando de “humorada” su soez insulto, el Canino responde atacando a cada uno de quiénes osaron criticar sus insolentes palabras. Sucede que el Gozque, fiel a su naturaleza, ladra mucho. Pero como tal, es también pequeño.
El Sabueso confunde, o malinterpreta, la letra de nuestra Constitución Nacional. Este hecho no debería sorprendernos, atento al sus pecados juveniles cuando Cachorro.
Escribe el Can:
“Lástima que mi querido amigo Gil Lavedra, que tiene su Ravignani bien leído y que fue coautor de la reforma de 1994, no se haya acordado de la cultura cívica cuando el vicepresidente tergiversó el privilegio de desempatar a favor del Poder Ejecutivo que integra y en una situación crucial votó en contra, sin animarse siquiera a decirlo con claridad. Me hubiera gustado escucharle alguna opinión sobre la constitucionalidad de ese voto, no emitido por un legislador que responde a sus convicciones, sino por el representante del Ejecutivo en el Congreso”.
Antes de explicar que durante aquella votación por la 125 Cobos no actuó como representante del Poder Ejecutivo, no podemos dejar de notar la evolución del Faldero, actualmente sí preocupado por la constitucionalidad de algunos actos. Es un avance, y como tal, se celebra. El recurso de la marginalidad ha quedado, pues, apenas como un recuerdo de su imberbe juventud.
Leemos en La Nación una esclarecedora columna de Féliz Loñ:
“La Constitución Nacional establece que "el Poder Ejecutivo será desempeñado por un ciudadano con el título de 'Presidente de la Nación Argentina' " (art. 87). De la expresión "por un ciudadano" se desprende que el Poder Ejecutivo es unipersonal.
También la Carta Magna consigna que "en caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación" (art. 88). Este precepto indica que el vicepresidente no integra el Poder Ejecutivo porque solamente lo ejercerá en las situaciones que contempla la norma.
Cabe preguntarse qué pasa cuando el vicepresidente no desempeña la presidencia. La Carta Magna (art. 57) resuelve la situación diciendo que "el vicepresidente de la Nación será el presidente del Senado; pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la votación". Es decir, que el vicepresidente tiene a su cargo la presidencia del Senado que es una función distinta a la del desempeño del Poder Ejecutivo. Por consiguiente, el presidente y el vicepresidente tienen atribuciones específicas que no se superponen ni entrecruzan.
En ocasión de la crisis del campo de 2008, Julio Cobos actuó exclusivamente como presidente del Senado al desempatar la paridad de la votación de los senadores (..). La Ley Fundamental, no da ninguna indicación acerca de cómo se debe desigualar la votación. Así, desde el ángulo constitucional, la actuación de Cobos no mereció ningún reproche”.
“La Constitución Nacional establece que "el Poder Ejecutivo será desempeñado por un ciudadano con el título de 'Presidente de la Nación Argentina' " (art. 87). De la expresión "por un ciudadano" se desprende que el Poder Ejecutivo es unipersonal.
También la Carta Magna consigna que "en caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación" (art. 88). Este precepto indica que el vicepresidente no integra el Poder Ejecutivo porque solamente lo ejercerá en las situaciones que contempla la norma.
Cabe preguntarse qué pasa cuando el vicepresidente no desempeña la presidencia. La Carta Magna (art. 57) resuelve la situación diciendo que "el vicepresidente de la Nación será el presidente del Senado; pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la votación". Es decir, que el vicepresidente tiene a su cargo la presidencia del Senado que es una función distinta a la del desempeño del Poder Ejecutivo. Por consiguiente, el presidente y el vicepresidente tienen atribuciones específicas que no se superponen ni entrecruzan.
En ocasión de la crisis del campo de 2008, Julio Cobos actuó exclusivamente como presidente del Senado al desempatar la paridad de la votación de los senadores (..). La Ley Fundamental, no da ninguna indicación acerca de cómo se debe desigualar la votación. Así, desde el ángulo constitucional, la actuación de Cobos no mereció ningún reproche”.
A la cucha, Horacio.
Pd. En este anterior post comentamos otra columna de Verbitsky en Página 12.
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Estilo K
martes, 6 de diciembre de 2011
La mitad de entonces, y la mitad de ahora - La (otra) columna de Fito Paez

Nunca Argentina estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser ese país deseado por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de electrodomésticos, LEDs y autos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los argentinos le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los argentinos le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace casi una década, repugna. Hablo por la aplastante mayoría kirchnerista que se impuso con el límpido voto nac&pop, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los argentinos prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, descubrirse ahora como enemigos de los medios, y atontándose cada vez más con el ahora libremente distribuido fútbol para todos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento político a cambio de favores y retornos, sentirse molesto ante cualquier idea distinta a la propia, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del puntero de turno y siempre, siempre hacer caso a lo que manda la lealtad y los buenos compañeros.
Da asco la mitad de Argentina. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de un país que supo ser maravilloso con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de un país que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste del país se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Argentina quiere un gobierno que sea diga progresista. Pero es un progresismo de mentirillas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del poder, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos, pero con discursos para muchos. Gente egoísta, pero con un discursivo afán por el resto. Gente con swing, pero también con suculentas y propias DDJJs. Eso es lo que la mitad de la República Argentina quiere para sí misma.
NOTA: Son pocas, muy pocas, las palabras que se cambiaron del texto original del amigo Fito. ¿Se espantarán ellos ahora?
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