
Recordemos: El bueno de Néstor, ex presidente de la Nación y entonces conductor del Pejotismo, se puso al frente de la lista de la provincia de Buenos Aires para las elecciones del 28J.
Puso toda la carne al asador, ¿remember? Candidaturas de humo, apelaciones al miedo, etc. De hecho, y a pesar de las reiteradas acusaciones por los gastos de campaña, el bueno de Néstor terminó gastando más pesos por voto que Colombia.
Y sin embargo, sufrió una dura derrota ante el entonces casi ignoto De Narvaez, del pejotismo no oficialista (me cuesta decirle disidente, sabrán entender).
El día siguiente, presentó su renuncia indeclinable: "Voy a renunciar de manera indeclinable. Le pedí a Scioli que se quede y que asuma la presidencia que le corresponde", sostuvo (fuentes acá y acá).
Pero leemos hoy que la conducción del Pejotismo no le aceptará la renuncia, y que el bueno de Néstor estaría dispuesto a volver a asumir. Groso.
La figura amenazante del enorme cráneo de Duhalde explicaría el retorno (opté por esta palabra casualmente, no hubo segundas intenciones): "Kirchner se sintió responsable por la derrota en las elecciones legislativas y por eso renunció. Pero el retorno tiene que ver con la afirmación de Duhalde de que si él se presenta le gana caminando", explicó José Luis Gioja, gobernador (PJ) de San Juan.
En definitiva, ante el cambio del viento, la veleta Kirchner cambia de postura nuevamente, pero esta vez en forma indeclinable, obvio. Me pregunto ¿cuánto vale su palabra?
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