martes, 4 de septiembre de 2012

Modalidades del asco




Hay un asco progre, políticamente aceptable y defendido. Es un exabrupto venerado, además. Aún cuando fuere publicado en un medio de comunicación masivo (permitamos llamarle masivo a un diario apenas que funciona como house-organ del Kirchnerismo), y el destinatario sea la mitad de la porteña Buenos Aires, ese asco logra cerrar filas de apoyo a su pronunciador. Es un asco popular y nacional, y por lo tanto, justificado por el coro de aplaudidores superficiales oficiales.


Pero hay también un asco gorila, objetable e inaceptable. Aún cuando se tratare de la pronunciación de un adolescente, ese asco es inmaduro, y merece una sanción. Diez amonestaciones, y tal vez la doctora presidente pida además un bonete de burro.
Son esos mismos que intentan impulsar la discusión política en la juventud los que se sienten moralmente ofendidos por una opinión política de un joven cordobés de, oh casualmente!, 16 años.

Hay asco por todos lados. Vivimos en una Argentina que se mueve, sin intermedios, de un asco a otro. Del asco progre, al asco gorila.

Acaso un asco binario.

Pero sea cual fuere la perspectiva que tengamos, en algo sí estamos todos de acuerdo.

Asquerosamente de acuerdo....

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